Chinesemaxxing
Una reflexión sobre la obsesión chilena por aspirar a modelos ajenos y cómo el chinesemaxxing propone una adopción cultural más consciente, cotidiana y funcional.
La sociedad chilena es inmensamente aspiracional, arribista y copiona. Me hago cargo de mis palabras.
El 17 de marzo es el día de cumpleaños de William Patrick Corgan de Smashing Pumpkins, banda formativa en mi infancia y adolescencia. En Chile, ese día los bares se tiñen de verde, tréboles y leprechauns porque celebran San Patricio.
En el mes de julio, en pleno invierno chileno, algunos supermercados venden banderas estadounidenses y otros elementos que permiten que acá se celebre el 4 de julio. Desconcertante, ya que la población inmigrante estadounidense es mucho menor a cualquier otro grupo latinoamericano que haya llegado a hacer su vida acá. Y quienes se suman a las celebraciones de una independencia ajena son chilenos.
No obstante, en Chile muchas personas celebran no solo el 4 de julio, sino que también Acción de gracias. Comen pavo, con salsa de arándanos y macarrones con queso. Me consta, porque he visto fotos de gente que no tiene un pelo de gringo y celebra el día de acción de gracias en Chile.
Por alguna razón, existe una obsesión insana con el imperio gringo, sus fiestas prestadas e idiosincrasia capitalista. Es una aspiración, la tierra de las oportunidades donde cualquiera con un sueño, tiene chance de hacerlo posible. Y siento que esa idea cinematográfica de Estados Unidos, hace muchos años no es nada más que una quimera.
Hay un límite entre la apreciación y la apropiación:
Tik Tok es mi noticiario de cabecera, si me entero de cosas es porque es la primera red social que abro en la mañana, y la última que miro antes de dormir. Es un pésimo vicio, pero me fascina, y no me drogo, ni fumo.
Podría ser peor.
En Tik Tok, una creadora de contenido me miró a los ojos el otro día y me comunicó el siguiente mensaje: Te voy a contar un secreto, ¿ok?. Mañana te volverás china. Sé que suena intimidante, pero no hay razón para discutirlo, porque eres una elegida.
Ante semejante sentencia no me quedó opción, la creadora de contenido Sherry Xiiruii (@sherryxiiriii) sería mi guía para empezar a actuar como china, y la verdad es que no es tan difícil: No tomar agua fría con el estómago vacío, no comer comida cruda en invierno, regatear si no hay un precio fijo.
Entre comer manzanas cocidas tibias y un pavo relleno de un pato frito en un tarro insalubre, creo que no hay comparación.
Este preámbulo nos lleva al concepto Chinesemaxxing, que la gente crónicamente online podrá entender. No obstante, si no pasas 13 horas al día en el teléfono, procedo a explicarte: Considerando lo vasta y rica que es la cultura china, además de llamativa y ajena, ¿por qué no adoptar algunas de sus costumbres sin caer en apropiación?. Por lo demás a los chinos no les interesa la apropiación cultural, ese es white people nonsense.
A diferencia del culto al consumismo gringo, el Chinesemaxxing no busca imitar ciegamente, sino que vivir mejor. Mejorar tu flora intestinal, dormir bien, no usar zapatos dentro de la casa, mantener tus pies calientes. Cosas tan sencillas pero que en suma, mejoran tu estilo de vida.
Y a esta altura mi algoritmo de Tik Tok me muestra varios videos diarios sobre té de manzana cocida y dátiles rojos como infusión antes de dormir para mejorar la digestión y embellecer la piel de adentro hacia afuera.
No es apropiarse sin contexto, ya que en ningún momento se pierde el respeto por la cultura original, al contrario, se celebra y se incorpora en el día a día, sin beneficios comerciales ni burlas.
Y creo que en ese último punto radica la diferencia principal entre oriente y occidente. Acá no se busca capitalizar ni generar más basura plástica. No se pretende seguir los estándares imposibles de belleza de Ozempic y BBL, sino que se apunta hacia un mejoramiento consciente de la salud, con elementos que se encuentran en la cocina. No traer suciedad de la calle en los zapatos hacia adentro de la casa, tomar más té y menos bebidas carbonatadas, comer más verduras.
Chinesemaxxing en la cultura chilena:
La inmigración china llegó a Chile a partir del siglo XIX, personas de origen cantonés se instalaron en el país dedicándose al comercio principalmente. Establecieron grupos y se fueron adaptando a la cultura chilena, sin perder sus costumbres.
Nos presentaron su comida y fue popularizada ampliamente. Los restaurantes de comida china cantonesa son muy comunes en el país y de alto consumo.
También, a inicios de los 2000 que se pusieron de moda prendas de clara inspiración oriental. Camisas cuello mao para el varón, vestidos y blusas qipao para la dama. En telas brillantes y bordadas que llegaron al retail a partir de inspiración en pasarelas, en el ciclo de la moda.
La acupuntura es reconocida y regulada por el Ministerio de Salud como medicina complementaria, que forma parte de la red de salud pública del país con cobertura para tratar diversas patologías a partir del año 2022.
China es el principal socio comercial de Chile, con un tratado de libre comercio pionero desde el año 2005, siendo el primer país latinoamericano en firmar un tratado comercial con el país oriental. Esta relación bilateral ha sido inmensamente exitosa y se ha adaptado a las nuevas dinámicas económicas globales para el beneficio mutuo.
Con estos ejemplos quiero señalar que la cultura china en Chile es de adopción temprana y de mucho beneficio. El Chinesemaxxing es la versión aplicable en la vida diaria de pequeñas costumbres que ayudan a mejorar tu flora intestinal, en lugar de tapar las arterias.
Y me parece una influencia mucho más contundente y beneficiosa que la gringa. Es una adopción funcional.
El Chinesemaxxing no es una moda ni una pose: es la prueba de que la influencia cultural más profunda no es la que se celebra con banderas, sino la que se cuela en la vida cotidiana y mejora cómo vivimos.






Mientras leía tu artículo recordaba que en mi país (Costa Rica) siempre se ha criticado esa Norte-americanización de la cultura y a su vez aunque hay fuerte influencia China en algunos espacios, pero no creo que estemos adoptando todo lo bueno que podríamos adquirir de ellos. ¡Muy interesante tu punto!