Por favor y gracias, las palabras mágicas que te abrirán puertas, me decía mi mamá desde muy pequeña.
El gracias y el por favor son trincheras emocionales a esta altura de la vida; la mayoría del tiempo más que para generar o mantener un vínculo terminan siendo retribuciones a uno mismo por mantener el espíritu de intentar ser no tan mala persona.
Es mi lucha diaria intentar no ser tan mala persona.
Que sentido tiene hacer de este un mundo mejor. Hagamos uno menos penca.
El gracias y el por favor son trincheras emocionales a esta altura de la vida; la mayoría del tiempo más que para generar o mantener un vínculo terminan siendo retribuciones a uno mismo por mantener el espíritu de intentar ser no tan mala persona.
Es mi lucha diaria intentar no ser tan mala persona.
Que sentido tiene hacer de este un mundo mejor. Hagamos uno menos penca.